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Solo unos meses después de ganar la Copa del Mundo en Qatar, en diciembre pasado, Lionel Messi, posiblemente el mejor jugador de fútbol del planeta, tomó una decisión inesperada. En lugar de jugar sus últimos años en el feroz ambiente competitivo de una liga europea, Messi eligió unirse al Inter Miami, el peor equipo de la conferencia este de la Major League Soccer (MLS), la liga de fútbol profesional de los Estados Unidos.
Por León Krauze
