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Madrugar es difícil. Hay gente que después de muchos años dice que se acostumbra. A mí no me pasa. Me encantaría que me guste. Ser de esas que dicen: "El día te rinde", "Sentís que haces un montón de cosas". Pero no. Cuando iba al secundario, mientras me cepillaba los dientes a las 6 y 20 de la mañana, me miraba al espejo y me prometía que iba a dormir una siesta espectacular al volver. Hoy madrugar me cuesta tanto como en esa época. Sigo igual. No me gusta hablar a esa hora, necesito bañarme un buen rato y recién ahí empezar el día.
Recomiendo bañarse con la luz apagada del baño, es más leve el despertar, más suave...
Yo pensaba que cuando "eras grande" ya no tenías fiaca. Nunca escuché a mi mamá quejarse por tener sueño cuando nos despertaba para ir al colegio...por ahí era eso, no la escuchaba...
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