
La genuina disposición al diálogo no debería requerir una capitulación, sino más bien condiciones sobre su estructura y reglas
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El interrogante que quiero discutir aquí es: ¿qué efectos podemos identificar en la proliferación de discursos de odio hoy en la Argentina? Por definición, los discursos de odio tienen un destinatario principal que no es, por supuesto, aquel que es objeto del ataque, sino una parte de la sociedad que hipotéticamente escucha a quienes los emite y puede ser influido en su modo de ver las cosas y, eventualmente, en su acción.
Por Vicente Palermo
