Guillermo Montenegro regresará a la intendencia de Mar del Plata tras diez meses en el Senado bonaerense
El exdiputado nacional había pedido licencia en 2025, luego de ser reelegido como jefe comunal en 2023; en su lugar gobernó Agustín Neme
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MAR DEL PLATA.– Guillermo Montenegro volverá a la intendencia de General Pueyrredón después de diez meses en el Senado bonaerense. El dirigente retomará el control del municipio en reemplazo de Agustín Neme, que había quedado al frente de la comuna en diciembre. La decisión llega en medio de una creciente preocupación por la inseguridad, tres ejercicios consecutivos con déficit en las cuentas municipales y una disputa política que ya tiene la mirada puesta en 2027.
“Es una decisión personal”, señalaron fuentes cercanas a Montenegro a LA NACION. “Mar del Plata tuvo una caída en términos de seguridad y no se hubiera perdonado no volver”, agregaron.
Durante meses, cada vez que alguien lo presentaba como exintendente, Montenegro hacía una corrección: era intendente en uso de licencia. No había renunciado cuando asumió como senador provincial el 10 de diciembre pasado. Esa diferencia, que podía parecer apenas jurídica, le permitió conservar la posibilidad de regresar al cargo para el que había sido reelegido en 2023. Ahora decidió ejercerla.

La inseguridad aparece como el principal argumento para explicar el regreso. Cinco homicidios ocurridos en pocas semanas encendieron las alarmas, pero los números muestran un problema más extendido. Según el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (CeMAED), durante el primer semestre de 2026 se registraron 25 homicidios dolosos, frente a 17 en igual período del año anterior, un aumento del 47%. En el segundo trimestre hubo además 239 denuncias por robos y hurtos a comercios, un 31% más que en los tres meses anteriores. La preocupación llevó a más de 30 entidades empresarias, sindicales y profesionales a reclamar respuestas a las autoridades.
Montenegro advierte que el deterioro de la seguridad puede poner en riesgo la continuidad de su espacio político en Mar del Plata. Reelegido en 2023, no podrá presentarse a un tercer mandato consecutivo en 2027, salvo que cambie la legislación bonaerense
La crisis también alcanzó a la conducción policial. En poco más de dos años pasaron cuatro jefes por la Departamental de Mar del Plata. El último recambio se produjo en septiembre, cuando Valerio Gallo reemplazó a Cristian Fontana, después de una serie de crímenes y protestas vecinales. Casi simultáneamente, Dante Pérez Bianchi asumió al frente de la Superintendencia Región Atlántica II. Los cambios dejaron al descubierto las dificultades para estabilizar la conducción de la fuerza en una ciudad donde la seguridad se convirtió también en un foco de disputa entre el municipio y la provincia.
El Gobierno prepara un refuerzo de fuerzas federales antes de la temporada de verano. Para Montenegro, la inseguridad tiene además una dimensión política particular: fue una de las banderas sobre las que construyó su perfil político
El problema llegó esta semana al 62° Coloquio de IDEA, que reunió durante tres días a empresarios, economistas y dirigentes políticos. Allí, Patricia Bullrich habló de la situación de Mar del Plata y contó que había conversado con la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva. El Gobierno prepara un refuerzo de fuerzas federales antes de la temporada de verano. Para Montenegro, la inseguridad tiene además una dimensión política particular: fue una de las banderas sobre las que construyó su perfil como intendente y una de las principales credenciales de su trayectoria, desde sus años como ministro de Seguridad porteño. Ahora regresa para hacerse cargo de un problema que también compromete la identidad de su gestión.
El contraste podía advertirse también fuera del encuentro empresario. El miércoles por la noche, mientras cientos de ejecutivos cenaban después de las actividades de IDEA, los restaurantes de la avenida de los Trabajadores, en la zona del puerto, estaban llenos. Afuera, sobre una calle con poca iluminación, los cuidacoches se distribuían entre los autos estacionados. Adentro se hablaba de inversiones, reformas y crecimiento. Afuera aparecía una de las preocupaciones cotidianas de la ciudad que recibía a los empresarios.

Pero la seguridad no es el único problema que encontrará Montenegro. Los últimos tres ejercicios municipales cerraron en rojo. El deterioro comenzó durante su propia gestión y se profundizó en un escenario de menores transferencias y dificultades para financiar el funcionamiento del municipio. En 2025, el resultado financiero consolidado de la administración central y los entes descentralizados dejó un déficit superior a los $16.000 millones.
A las dificultades de gestión se sumaron las diferencias políticas con Neme. Lo que inicialmente había sido presentado como una transición ordenada comenzó a mostrar tensiones sobre la administración municipal y la forma de enfrentar algunos de esos problemas. La vuelta de Montenegro supone el final de una experiencia legislativa que duró menos de un año: había encabezado la lista de La Libertad Avanza en la Quinta Sección Electoral y desembarcado en el Senado como parte del acercamiento del PRO al oficialismo nacional. Neme deberá regresar al Concejo Deliberante.

El regreso también modifica el reparto de responsabilidades dentro del oficialismo municipal. Mientras Montenegro permanecía en el Senado, Neme estaba al frente de la administración cotidiana. Con su vuelta, el exfiscal recupera el control directo de la gestión, pero también asume el costo político de sus resultados. La decisión busca recuperar iniciativa en un momento delicado para el municipio y, al mismo tiempo, condiciona la discusión por su sucesión en 2027.
Detrás de ese movimiento hay un cálculo electoral. Montenegro advierte que el deterioro de la seguridad puede poner en riesgo la continuidad de su espacio político en Mar del Plata. Reelegido en 2023, no podrá presentarse a un tercer mandato consecutivo en 2027, salvo que cambie la legislación bonaerense. Su desafío será preservar una intendencia que el PRO gobierna desde 2019 y ordenar la sucesión frente a un peronismo que busca recuperar el municipio.

Montenegro vuelve, así, para hacerse cargo de una gestión que deberá entregar dentro de poco más de un año. La decisión resuelve quién conducirá el municipio hasta 2027, pero deja abierta una pregunta política: quién estará en condiciones de sucederlo.
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