
El debate por la continuidad o la eliminación de las PASO pone al descubierto la práctica de amoldar las normas según cada momento; un fracaso como país
Últimamente hemos asistido a cambiantes opiniones de parte del oficialismo acerca de la posible derogación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). El presidente Alberto Fernández, con esa capacidad para adaptar su discurso según los momentos que enfrenta, pasó en pocos días de sostener que se trataba de un “debate abierto y hay que ver cómo evoluciona” (sus dichos en una conferencia en Houston, Texas), a rechazar a través de su vocera que sea un tema de discusión en el Poder Ejecutivo. En el interín, los medios dieron cuenta de proyectos a favor de esa derogación que emanarían de algunos gobernadores, los que contarían con la aprobación de altos dirigentes de La Cámpora.
