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CÓRDOBA.- Los habitantes de la ciudad de Río Tercero comenzaban un viernes como todos cuando, a las 8.55 del 3 de noviembre de 1995, un estallido les cambió no solo la jornada sino la vida. Humo, esquirlas, chapas que giraban por los aires. El epicentro era la Fábrica Militar. En cuestión de segundos le siguieron dos explosiones más. Todo se inició de manera “programada y organizada” -según la investigación judicial- en un tambor con trotyl de descarga en un tinglado en la Planta de Carga. A las 9.07, cuando ya los vecinos de los barrios colindantes corrían desesperados por las calles, hubo 18 estallidos más que volaron los depósitos de expedición y suministros.




