
La “viveza”, la falta de sujeción a las normas y las estrategias para conseguir lo que perseguimos, relegando el principio de igualdad ante la ley, forman parte de la realidad argentina y es preciso revertirlos; preocupan las agesiones al periodismo y propuestas polémicas para la Corte Suprema
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Asumamos, pues no tenemos razones para pensar lo contrario, que nuestros actuales gobernantes son personas bienintencionadas. Asumamos también que han identificado con corrección que superar el descalabro económico, producto de un histórico y descontrolado despilfarro de los recursos públicos, es la principal prioridad que enfrentan. Asumamos, por último, que desde su asunción están abocados a la muy difícil tarea de lograr ese monumental objetivo.
Por Alejandro Carrió
