
Hace dos siglos existían la grieta y los desaciertos en la economía; a partir de la sanción de la Constitución, en 1853, los problemas se fueron corrigiendo
La depreciación de la moneda no es un hecho nuevo en la Argentina. Ya la sufrió el primer representante de los Estados Unidos en Buenos Aires, John Murray Forbes. En 1826 -había llegado al país en 1820- invirtió todos sus ahorros en comprar la “quinta del Socorro”, que ocupaba la manzana que hoy está entre las calles Juncal, Libertad, Arenales y Cerrito, entonces inexistente. Era una propiedad que se encontraba en los suburbios de la ciudad. Cuando compró la propiedad, el peso estaba en 28 peniques en moneda británica. A fines de 1827, pasó a 14 peniques, es decir que en un año la quinta había perdido la mitad de su valor.
