
Lo hubieran protagonizado Menem y Kirchner, pero el riojano se bajó; cómo se posicionaron entonces las fuerzas que quedaron afuera; similitudes y diferencias con la actualidad
“La segunda vuelta va a ser un paso formal y nada más, porque más allá de lo que puedan decir algunos, vamos a triunfar rotundamente”. La frase fue pronunciada por Carlos Menem la noche del 27 de abril de 2003, desde un atril montado en el Hotel Presidente de la ciudad de Buenos Aires. Allí, con su esposa Cecilia Bolocco y su compañero de fórmula Juan Carlos Romero apostados a su lado, el riojano se presentó como el seguro ganador del balotaje que lo enfrentaría con Néstor Kirchner, el “pollo” -como lo llamó a modo de chicana- de Eduardo Duhalde. La segunda vuelta nunca se concretó pero ahora, 20 años después y en medio de un irónico bucle de la historia política reciente, Sergio Massa y Javier Milei pelean por llegar a la Casa Rosada sin ocultar sus preferencias por aquellos exmandatarios.

