
En medio del ritmo rabioso de la ciudad se esconde el primer mariposario a cielo abierto y público del país, un jardín especialmente diseñado para asegurar la reproducción y desarrollo de las mariposas.
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En pleno corazón de la Ciudad, allí donde muchas líneas de colectivos se entrecruzan, la gente sube y baja del subte y la avenida Santa Fe es un hervidero de vehículos que van y vienen, el Jardín Botánico Carlos Thays, en el barrio de Palermo, no sólo es un oasis para los porteños que buscan refugiarse del ruido entre los árboles, también es un inmenso imán para unas 90 especies de mariposas que llegan allí atraídas por un sector especialmente diseñado para ellas.

