
En Escobar, lo que empezó como un terreno apenas habitado por algunas plantas terminó convertido en un jardín lleno de pequeños mundos
Lola Mazzaroni
4'minutos de lectura
En las afueras de Buenos Aires, el jardín de Virginia Escribano nació casi desde cero. Antes de la llegada de la arquitecta, el espacio tenía apenas algunos siempreverdes y un tala vecino. El resto era un paisaje indefinido que solo se estructuraba en su imaginación. Con el tiempo, sus ideas fueron tomando forma y cambiando el paisaje planta por planta.
Por Lola Mazzaroni

