
Del archivo de Living, recorremos la casa de dos empresarios gastronómicos belgas aficionados a la decoración que decidieron cambiar de rumbo y montar un negocio de antigüedades puertas adentro.
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Hoy volvemos a visitar un molino harinero de 1902 en Herselt, a 50km de la ciudad belga de Amberes, que sus dueños reformaron para convertirlo no solo en su hogar, sino también en su local y showroom de antigüedades y objetos vintage. “Antes de abrirlo, durante veinte años estuvimos al frente de restaurante. Nos ocupábamos personalmente de la decoración, siempre apoyados en las antigüedades, porque desde antes de conocernos somos ávidos coleccionistas”, nos contaba hace una década Anita Vanden Berg a poco de inaugurar Arcobaleno.
Por Inés Marini

