
Una pareja decidió construir un quincho que resultó todo un acierto para la dinámica familiar.
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“Desde hacía tiempo mi marido quería tener un quincho, pero, a mí, la idea no me convencía porque me imaginaba que terminaría siendo un depósito de cosas. Sin embargo, ahora que lo tenemos, es el lugar preferido de todos y especialmente de Pablo, que cada día se hace un tiempo para estar en ese refugio hecho a la medida de sus gustos”, cuenta Catalina Ortiz de Falcao.
Por Carolina Otero

