
Por lo general las escaleras ocuparon un lugar discreto dentro de las casas. Hoy, muchas se proyectan para ser vistas. Algunas parecen esculturas, otras aprovechan cada centímetro para sumar guardado y varias apelan a la transparencia para dejar pasar la luz y las visuales.

Esta selección demuestra que una escalera puede influir en la personalidad de una casa tanto como un ventanal, una biblioteca o una pieza de diseño.
Una escalera alrededor del patio
“Es lo más especial de la casa”, nos dijo Carla Quevedo sobre la escalera diseñada por los arquitectos Fabrizio Pugliese y Felicitas Navia, de Ohio Estudio. Con líneas suaves y una paleta monocromática, la estructura tubular acompaña un patio interior donde un Ginko biloba, se convierte en protagonista.
Una escultura habitable
Más que resolver un recorrido, esta escalera de los arquitectos mendocinos Sebastián Andia y Valentina Cerroni es una pieza escultórica. Hecha en petiribí, la pieza diseñada por los socios de OF. Studio fue prefabricada e instalada al final de la obra y parece flotar sobre la losa.

Transparencia y luz natural
Andrew Maynard y Mark Austin, codirectores de Austin Maynard Architects, fueron convocados para liderar el proyecto de esta casa en Australia en la que revistieron la escalera con una estructura de chapa perforada.

La chapa actúa como una envolvente liviana que protege sin bloquear las visuales. Ubicada junto a un patio, la escalera permite que la luz natural atraviese los distintos niveles.

El color como protagonista
En esta casa de Colegiales proyectada por estudio Shido, la escalera de hierro, pintada íntegramente de verde, se destaca sobre el revestimiento de madera clara y aporta identidad.

La elección de un único color para estructura, peldaños y barandas refuerza su presencia y la convierte en el centro de la escena.

Centro de escena
“La escalera fue lo primero y lo más complejo de diseñar, porque sus proporciones dependen de la apertura. Valió la pena, hoy es la columna vertebral del espacio”, resume la arquitecta Cali Herrera sobre el aspecto más impactante de esta reforma en Palermo Chico.

El pedido de la dueña de casa fue que incorporarán a su Brasil natal en su residencia porteña. De ahí los azules del mar, los paisajes tropicales, las curvas y la gran escalera central, una presencia que, como todo aquí, eleva, embellece y conecta.
Mucho más que una escalera
Integrada a una estructura diseñada a medida, la escalera convive con estantes y compartimentos de guardado. Esta solución aprovecha cada centímetro disponible y demuestra cómo la circulación puede convertirse en parte del equipamiento de la casa.

Entre sombras y vegetación
Suspendida sobre un cantero interior, la escalera metálica que propuso el arquitecto Matías Mosquera, de Atelier M, se despliega detrás de una trama de perfiles que filtran las vistas y la luz.

La escalera cuelga desde arriba y en el espacio inferior hicimos un cantero. Sumado a las rejas exteriores, todo funciona como un filtro entre la calle y la casa, pero dejando pasar la luz de la tarde.”
— Arq. Matías Mosquera, de Atelier M
Geometría en espiral
Compacta y visualmente liviana, esta escalera caracol de estructura metálica que propone Malva Arquitectura aprovecha al máximo el espacio disponible. Depurado y monocromático, el diseño refuerza la sensación de continuidad, mientras que las líneas curvas aportan dinamismo al ambiente.

Hormigón con espíritu liviano
Aunque está construida en hormigón, la escalera de la arquitecta Maray Apellaniz, de Estudio Z, mantiene una apariencia ligera gracias a la baranda de metal desplegado blanco, que permite el paso de la luz.

Diseño que se oculta a la vista
Revestida en el mismo lenguaje del mobiliario, la escalera, diseñada por las arquitectas Camila Castillo y Joy Zimmerman, al frente del estudio Ideï Arquitectura, se integra con total naturalidad.

El encanto de lo heredado
Tallada en madera maciza y con detalles artesanales que sobrevivieron el paso del tiempo, la escalera de la casa en La Pedrera de la artista plástica Alicia Goñi aporta calidez y carácter a la casa.

Más que un elemento de circulación, la escalera funciona como una pieza patrimonial capaz de contar la historia de la casa.
Escalones hacia el jardín
Enmarcada por un gran paño vidriado y rodeada de vegetación, la escalera flotante revestida en petiribí que diseñó la arquitecta y dueña de casa Natalia Rocco se integra sileciosamente al entorno y refuerza el vínculo entre interior y exterior.

Pasaje en el tiempo
En el departamento del arquitecto Javier Müller y la diseñadora Eugenia Avarello, la escalera interna se hizo en hierro con escalones de pinotea recuperada. Los grandes paños vidriados conservan la esencia fabril del edificio original de 1908 en Retiro.


