
En toda planta, una escalera representa una gran decisión. De la seguridad al espacio que ocupa o la pendiente, su diseño trae consigo muchos desafíos pero también grandes posibilidades.
“Sabíamos que los dueños de casa iban a tener que bajar la escalera varias veces al día, así fue que propusimos convertirla en un elemento escultórico que pudiera darle un factor ‘sorpresa’ al proyecto”, explica el arquitecto brasileño Diego Raposo. La escalera en cuestión es una única pieza hecha en hierro de dos metros diámetro que atraviesa en su doble altura la planta abierta de una de sus obras. A pesar de lo vistosa de su apuesta, la de Diego es una de las muchas escaleras esculturales con las que los arquitectos empiezan a desafiar la estructura funcional clásica en el último tiempo.

