
De un tamaño que trae todas las actividades cerca de la casa, los jardines chicos pueden convertirse en lugares encantadores.
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No hay nada para lamentar en un jardín pequeño. Por el contrario, al tener dimensiones que no abruman (si pensamos en el mantenimiento), nos motivan a cuidarlos, a entusiasmarnos con la jardinería y a diseñarlos bien en contacto con el estilo de los interiores. Veamos cuatro casos reales tomados de LIVING.

