
En una de las ochavas más llamativas de Caballito el chef Fernando Golabek fundó Centro, su proyecto gastronómico. Con fuertes influencias internacionales y estilo propio la propuesta conjuga arquitectura y cocina.
Aunque al pensar en Art déco lo primero que se nos viene a la cabeza es Manhattan con su famosísimo Chrysler o el Empire State, este estilo caló hondo en Buenos Aires. Desde el premiado Kavanagh al Mercado del Progreso, el Obelisco y el Teatro Opera, sus reminiscencias invaden las construcciones porteñas. Su énfasis en una funcionalidad elegante hizo que este particular movimiento se extendiera no solo a edificios públicos sino también a cientos de viviendas que le dieron su impronta rioplatense. La clave de su éxito estuvo en la reducción de lo ornamental, un recurso que también motiva la cocina de Fernando Golabek. No sobran adornos: el producto, de estación y orgánico, es el rey.

