
Los dueños de casa querían que la suya tuviera líneas simples, materiales nobles, gran conexión con el exterior y pocos objetos, pero de diseño.
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Como tantos de los matches que se dan en los tiempos que corren, el de los dueños de esta casa y el estudio GMARQ se dio en el plano de la virtualidad. Después del scroll y de los likes, la relación pasó a la vida real y así fue cómo empezó a gestarse este proyecto que lleva la firma de los arquitectos Lucas Mansilla y Adrián Govetto, y que hoy es el hogar de una joven pareja con su hija.

