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Muebles Tarris, sobre la calle Luis Sáenz Peña. Una sombra de lo que fueron alguna vez.
Revista Lugares
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Edificios “planchados” que perdieron su fisonomía, pero se salvaron de ser demolidos

Buenos Aires está llena de ellos: edificios que, desprovistos de ornamentos y cúpulas, resistieron la piqueta, pero sufrieron “modernizaciones” tan feroces que sólo observando con mucha atención la imagen antigua se reconoce que son el mismo lugar.

Buenos Aires está llena de ellos: edificios que, desprovistos de ornamentos y cúpulas, resistieron la piqueta, pero sufrieron “modernizaciones” tan feroces que sólo observando con mucha atención la imagen antigua se reconoce que son el mismo lugar.

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Las cúpulas tienen filtraciones. Las ménsulas requieren mantenimiento. Las guirnaldas se desprenden y pueden provocar accidentes en la vía pública, al igual que los balcones. Es la crónica de una muerte anunciada y la historia del patrimonio edilicio de la ciudad: los edificios que no sucumben al progreso acaban “planchados”, un término de la jerga que ilustra perfectamente lo que sucede cuando, para evitar erogaciones en mantenimiento, los consorcios o autoridades locales deciden despojarlos de sus ornamentos. Estos son cinco ejemplos en distintos barrios de Buenos Aires.