
Manejado por tres hermanos, el Living del Almacén es un lugar pequeño pero con mucha historia, y permanece abierto toda la temporada
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En las noches de invierno en la base del cerro Catedral, la gran ventana iluminada de El Living del Almacén interrumpe el paisaje cubierto de nieve. Detrás del vidrio repartido se ven las mesas de madera alumbradas con velas y guirnaldas con lucecitas. De la cocina salen platos humeantes de ragú de cordero y una salamandra a leña calienta el ambiente. En las paredes cuelgan enmarcados paisajes del sur argentino, obras de la fotógrafa Julie Bergadá Mugica. Ella fue quien armó este restaurante en 2006, hoy comandado por sus tres sobrinos: Federica, Jerónimo y Silvestre, hijos de su hermano Gonzalo.
Por Mercedes Monti
