
Empezaron a ofrecerlo por una veda a la carne vacuna en la década del 70 y muy pronto se convirtió en el sello del lugar; favorito de familias y celebridades, ya es un hito gastronómico de La Feliz
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Jorge Perales tenía 13 años cuando empezó a moverse puertas adentro de la cocina, entre parrillas y carbón. Y también del otro lado del mostrador, entre clientes, en el salón donde más de seis décadas después disfruta de eso de andar de mesa en mesa. Heredó las artes de la cocina pero, sobre todo, la simpatía que su padre, Pablo, desplegó con habilidad desde el momento en que, en 1960, decidió alternar su empleo en un supermercado con esa aventura emprendedora que fue Parrilla Perales.
Por Darío Palavecino
