
Abrir la heladera, revisar qué quedó de la cena anterior, buscar una receta en TikTok y resolver una comida en menos de media hora. Esa secuencia, que hace algunos años era la excepción, hoy forma parte de la rutina de millones de argentinos. La cocina sigue ocupando un lugar central dentro del hogar, pero cambió la forma de habitarla.
Las nuevas rutinas, la tecnología y las influencias culturales modificaron la relación con la comida. Hoy las personas buscan practicidad para el día a día, pero también inspiración, nuevos sabores y experiencias que hagan de la cocina un espacio para compartir y disfrutar. En ese escenario, las categorías alimentarias evolucionan para responder a nuevas expectativas, y las marcas enfrentan el desafío de entender esos cambios para seguir siendo relevantes.

Comprar ya no es un acto automático
Hacer las compras dejó de ser un hábito casi mecánico para convertirse en un ejercicio de estrategia. Hoy las personas exploran distintas alternativas según la ocasión de consumo, sin dejar de valorar atributos como el sabor, la calidad y la confianza.
Según un estudio de Kantar, más de la mitad de los argentinos alternan entre distintas marcas de condimentos que consideran confiables, mientras que solo poco más de un tercio se declara completamente fiel a una marca específica. La confianza sigue siendo importante, pero ya no alcanza por sí sola para garantizar una elección.

En este contexto, las marcas necesitan construir valor a través de propuestas relevantes para la vida cotidiana. Por eso, compañías como Unilever continúan impulsando la evolución de marcas. Hellmann’s, por ejemplo, sigue ampliando su propuesta con nuevas variedades y usos pensados para acompañar una mesa cada vez más versátil, mientras que Knorr expandió su portafolio con categorías desarrolladas para responder a distintas formas de cocinar.
Cocinar sigue vigente, pero cambió la manera de hacerlo
Si hubo un cambio profundo en los últimos años, probablemente haya ocurrido entre la heladera y la hornalla. Los argentinos no dejaron de cocinar; simplemente encontraron nuevas formas de hacerlo.
Las jornadas laborales más extensas y las agendas cada vez más cargadas hicieron que muchas comidas empezaran con una pregunta bastante concreta: ¿Qué puedo preparar rápido, con lo que tengo en casa y sin resignar sabor?
Ahí aparecen hábitos que hasta hace poco parecían reservados para unos pocos: organizar las comidas de toda la semana, cocinar de más para congelar porciones, elegir recetas con pocos ingredientes o apoyarse en electrodomésticos que permiten ahorrar tiempo.

La air fryer es uno de los ejemplos más claros. Según estudios de tendencias de Unilever, es uno de los electrodomésticos con mayor adopción en los hogares argentinos, mientras que las búsquedas relacionadas con “comida fácil” aumentan un 38% durante el invierno. La practicidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una expectativa.
Pero resolver una comida rápido no significa resignar el placer de cocinar. El meal prep, las recetas virales y la posibilidad de recrear en casa platos descubiertos en redes sociales muestran que la cocina volvió a ser un espacio de experimentación, inspiración y disfrute.
En línea con ese cambio, Knorr amplió su propuesta con nuevas categorías como Pastas & Risottos y Ramen, además del relanzamiento de su plataforma de Sazonadores, buscando acompañar una cocina cotidiana que necesita resolver comidas de manera simple, práctica y llena de sabor. A esa evolución se suma ReCeteate, la plataforma de Knorr que invita a las personas a animarse a ser protagonistas en la cocina, con la marca como aliada en la búsqueda de practicidad y sabor para las comidas del día a día.

La mesa sigue siendo un lugar de encuentro
En medio de tantos cambios, hay una costumbre que resiste. La comida continúa siendo una de las formas más importantes de encontrarse con otros.
El asado del domingo, una cena improvisada entre amigos, las reuniones familiares o las mesas compartidas durante las fiestas siguen ocupando un lugar especial en la cultura argentina. Pero ese vínculo no se construye únicamente en las grandes celebraciones. También aparece en una comida cualquiera de un martes, cuando alguien prepara una receta que aprendió de su abuela o cuando una cena sencilla termina convirtiéndose en el mejor momento del día.

Hoy el desafío para las marcas ya no pasa solo por estar presentes en fechas especiales, sino por acompañar esos pequeños rituales cotidianos que hacen que una comida común se transforme en una experiencia para compartir.
En línea con ese comportamiento, marcas como Hellmann’s continúan expandiendo sus variedades y desarrollando experiencias y contenidos que buscan inspirar nuevas formas de disfrutar comidas e inspirar usos, poniendo el foco tanto en el sabor como en el momento alrededor de la mesa.
De los libros de cocina a TikTok (y ahora también la inteligencia artificial)
Hace algunos años las recetas se buscaban en un cuaderno heredado o en un libro de cocina. Después llegaron los blogs y YouTube. Hoy, para muchos, el primer lugar donde encontrar inspiración es TikTok.
Las redes sociales cambiaron la forma de cocinar. En pocos minutos es posible descubrir desde una receta hecha íntegramente en air fryer hasta un plato coreano que se volvió viral del otro lado del mundo. La cocina pasó a ser también un espacio de entretenimiento, experimentación y aprendizaje.

A esa transformación se suma una herramienta que hace apenas unos años parecía lejana: la inteligencia artificial. Cada vez más personas recurren a asistentes digitales para buscar inspiración, planificar menús semanales, adaptar recetas según los ingredientes disponibles, descubrir nuevas combinaciones de sabores o resolver qué cocinar sin necesidad de salir a hacer compras.
La tecnología no reemplaza el acto de cocinar, pero puede ser una herramienta para volverlo más simple, más accesible y, muchas veces, más creativo.
Innovar ya no significa solo lanzar un producto nuevo
Los hábitos alimentarios evolucionan con una velocidad que obliga a las marcas a mirar mucho más allá de la góndola. Las tendencias nacen en redes sociales, viajan entre generaciones y llegan a las cocinas impulsadas por formas de consumo cada vez más dinámicas.
Hoy innovar no consiste únicamente en desarrollar un producto diferente. Implica entender cómo cambian las personas, qué sabores despiertan su curiosidad, qué formatos simplifican la preparación de una comida y qué rol ocupa la cocina en la vida cotidiana; y acompañar esas transformaciones con propuestas que respondan a necesidades reales.
El creciente interés por sabores internacionales, el auge de preparaciones inspiradas en otras culturas, la búsqueda de comidas rápidas o el deseo de resolver una cena sin perder calidad son algunos de los movimientos que hoy moldean la innovación dentro de la industria alimentaria.
En ese escenario, Unilever acompaña la evolución de sus marcas a partir de una lectura activa de esos cambios. A través de nuevos formatos, categorías y experiencias, buscan responder a una cocina cada vez más flexible, donde conviven la practicidad, la inspiración y dos atributos que siguen siendo fundamentales para los consumidores: el sabor y la confianza.
Porque, aunque las rutinas cambien, la tecnología avance y las decisiones de compra sean cada vez más racionales, hay algo que permanece. La mesa sigue siendo ese lugar donde el día se detiene por un rato, donde una receta simple puede convertirse en un pequeño placer cotidiano y donde cocinar continúa siendo, además de una necesidad, una forma de compartir.
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