
Distintos grupos vinculados al ciberdelito se hacen pasar por plataformas de trading o páginas de ventas para recaudar a través de esquemas Ponzi con personas que buscan trabajo; quiénes están detrás de este tipo de delitos virtuales, en franca expansión desde la pandemia
Los instantes previos al delito transcurren en Instagram, mientras la futura víctima se desliza entre publicaciones. En la sucesión infinita de la red social de Meta, conocidos y gente querida comparten una fila infinita de salidas, cenas, viajes. De pronto, aparece la publicidad de una oferta de trabajo. Puede presentarse como una plataforma de criptomonedas o hacerse pasar por reconocidas páginas de venta. Los matices no alteran la esencia: es un empleo remoto, de tareas que se realizan en pocos minutos y con buena paga. Influida por distintos factores, entre los que destacan la fragilidad económica y un mandato generacional de hacer dinero fácil y rápido, la persona contacta al número de Telegram o WhatsApp que figura como contacto. Así empieza un nuevo tipo de estafa piramidal que se reporta cada vez con más frecuencia, y que puede terminar con deudas millonarias para los perjudicados.

