
Condenado a reclusión perpetua por el quíntuple homicidio conocido como la Masacre de Flores, el asturiano de 62 años, que murió hoy en la cárcel de Ezeiza, nunca se arrepintió y amenazó al único sobreviviente
“Preparate. Te voy a quemar como a los otros”. Matías Bagnato no olvidará jamás aquellas palabras que escuchó al otro lado de la línea telefónica, en 2010. Era una voz distorsionada, pero supo en lo profundo de sus entrañas que era Fructuoso Álvarez González, el asesino de su familia. Habían pasado 16 años de la Masacre de Flores y el homicida no se había olvidado del único sobreviviente que logró escapar del fuego que hizo arder hasta los cimientos la casa de Baldomero Fernández Moreno 1906, donde cinco personas murieron: José y Alicia, los padres; Fernando y Alejandro, los hermanos, y Nicolás Borda, un amigo del menor de los chicos que esa noche se había quedado a jugar y a dormir.

