Para los registros oficiales era un ciudadano más, pero en la vida real era un asesino caníbal que acechaba en andenes y estaciones del sur de la ex Unión Soviética
En poco más de una década, Andrei Chikatilo mató a 53 mujeres y niños en el óblast de Rostov, en el actual límite entre Ucrania y Rusia
Noviembre de 1990. El bosque alrededor de Shajti no era un lugar silencioso: era un territorio interrumpido por pasos, por patrullas, por la tensión de una búsqueda que llevaba años. La nieve no había caído todavía, pero el frío boreal ya se había instalado entre los árboles y en los bordes de las vías del tren en esa zona que, en la actualidad, es escenario de primera línea de la guerra que libran Rusia y Ucrania.