
Con la visita del Papa en el horizonte, se realiza este fin de semana la Peregrinación a Luján
La 52ª edición de la tradicional caminata juvenil se realiza este sábado; los peregrinos recorrerán unos 60 kilómetros bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”
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La columna con la Imagen Peregrina de la Virgen de Luján partió a las 10 del Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para liderar la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, a casi 60 kilómetros de distancia.
Minutos antes de la salida, la escena estuvo marcada por el canto de los peregrinos: “Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven”. También se escucharon aplausos y muchos fieles aprovecharon los minutos para sacarse fotos. El santuario se llenó de diversos colores por los pilotos y prendas impermeables que llevan los fieles en una jornada atravesada por la lluvia.
Graciela Aguilar tiene 50 años y este sábado volvió a salir desde Liniers, como lo hace todos los años desde 2012. Peregrina para pedir “por la familia” y por cuestiones laborales, aunque que no suele hacer promesas. “Siempre digo: si puedo, el otro año vuelvo”, le dijo a LA NACION. La lluvia tampoco la hizo cambiar de planes. Ya atravesó otras peregrinaciones con mal tiempo. Esta vez espera arribar a Luján cerca de las 2 de la madrugada.
Jessica López, enfermera de más de 30, también se sumó a la caminata. Es su tercer año consecutivo. La primera vez llegó a Liniers por invitación de su hermana y, desde entonces, ambas mantienen la tradición. “Vengo a agradecer y siempre pedimos algo, pero promesa ninguna”, aseguró.
A unos metros, Alfredo Salazar, de 58 años, contratista y vecino de Villa Devoto, participa por 17ª vez junto con un grupo de la parroquia Episcopal. Para él, volver cada año es una forma de agradecer por la salud, el trabajo y el bienestar de su familia: “El motivo de la peregrinación es que siempre la familia esté bien. Siento que la Virgen siempre, siempre está conmigo”.
Federico Lazarte, de la diócesis de Mercedes-Luján e integrante del equipo de sacerdotes de la Basílica, observa que la peregrinación expresa una búsqueda que también aparece en el confesionario: cuenta que escucha cada vez a más personas atravesadas por problemas laborales, familiares, pobreza, adicciones o situaciones de sufrimiento. Para él, “la gente camina como un signo de esperanza, de una búsqueda que tenga que ver con algo que llene más de adentro. Es un apostar por Dios”.
Cerca de las 18, Esteban Chalá, presidente del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) Argentina, aseguró que el movimiento de peregrinos que llegó a Luján fue mayor al habitual para esta hora y que muchos comenzaron a llegar más temprano. “La cantidad de gente que está viniendo es impresionante”, señaló.
La organización despliega cinco puestos durante la peregrinación y cuenta con un operativo amplio: el principal tiene tres médicos, enfermeros y personal de la escuela de enfermería, mientras que unos 400 socorristas se distribuyen en distintos puntos de la zona. Una de las situaciones que más observan después de la llegada son las crisis emocionales. “La gente se acerca muy angustiada, abrumada por alguna situación familiar o de salud”, explicó Chalá. Por eso el dispositivo dispone de psicólogos que acompañan a quienes atraviesan esos momentos después de pasar por la Basílica y estar frente a la Virgen.

Chalá señaló que durante la jornada las atenciones brindadas a los peregrinos se mantenían dentro de los cánones habituales: consultas por hipotensión, hipertensión, dolores de pies y distintas situaciones emocionales.
Chalá también destacó la presencia de jóvenes: “Se ven muchísimos”. El operativo se reforzará durante la noche, cuando esperan recibir columnas más numerosas y concentradas, y el puesto principal permanecerá activo hasta el mediodía de este domingo para acompañar a los últimos peregrinos.
Entre los peregrinos que llegan a Luján aparece una bandera: “Papa León XIV, te estamos esperando”. La llevan scouts de la obra de Don Orione, que llegaron desde Victoria, para colaborar con el operativo de apoyo a los peregrinos. Santiago, de 33 años, explica que la expectativa tiene un motivo especial: el Papa visitará en noviembre el Cottolengo, que pertenece a la obra de Don Orione, ubicado en la localidad bonaerense de Claypole. “Estamos ansiosos y alegres de que visite parte de nuestra obra”, cuenta.
Alejandro Castro, consultor administrativo de 49 años, volvió este sábado a peregrinar después de unos 20 años. “Todos los años lo quise hacer y nunca lo hacía, y este cumplo 50 y acá estoy”, dijo.
En tanto Andrea Rodríguez, de 74 años y jubilada, tiene una historia de larga relación con la Iglesia. Llegó por primera vez a la peregrinación cuando tenía 16 años y, durante una etapa difícil de su vida, encontró en la fe un espacio de acompañamiento: “Mi marido se rajó. Tuve que criar sola a mis cinco hijos”, recordó y sumó: “Siempre iba todos los domingos a la iglesia, todos los domingos a pedir”. Después de su primera caminata pasó varias décadas sin volver; retomó la peregrinación el año pasado.

Marco Díaz, de 61 años, y Claudia Busque, jubilada de 64, viven en Don Bosco, Quilmes, y caminaron por primera vez a Luján en 2012. Desde entonces regresan todos los años. “Nos juntamos los dos locos y empezamos a peregrinar”, contaron a LA NACION entre risas. Después de tantos años, ya conocen los momentos más difíciles del recorrido. Uno de los tramos que más les cuesta aparece durante la madrugada, cuando el cansancio se acumula y quedan las últimas cuadras. “Cuando ves la imagen de la cúpula de la Basílica, ahí llorás directamente. Es un logro. Ya llegaste. Es hermoso”, aseguró Claudia.
La edición de este año tiene un contexto particular: se realiza poco más de un mes antes de la visita de León XIV entre el 8 y el 11 de noviembre a la Argentina. El periplo del Papa incluye una misa en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, justamente en el último día.
En Luján hay un cronograma especial de misas durante el fin de semana. El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidirá dos celebraciones: esta noche, a las 23.30, y mañana, a las 7.

Intención y preparación de los fieles
La peregrinación tiene una tradición de más de cinco décadas. La primera edición se realizó el 25 de octubre de 1975, cuando un grupo de jóvenes caminó desde Liniers con el lema “La juventud camina a Luján por la Patria”. La convocatoria se transformó en una de las principales expresiones de fe del país.
Familias, grupos de amigos, jóvenes y personas que participan junto con sus parroquias serán parte de la columna principal, mientras otros fieles se sumarán al recorrido desde distintos puntos del trayecto. La tradicional caminata se desarrolla entre hoy y mañana tiene el lema: “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”.
Para muchos la caminata comenzó hace ya tiempo. La preparación incluyó entrenamientos, caminatas y la organización de mochilas y elementos para enfrentar una jornada en la que el clima también podría poner a prueba la fe. La jornada amaneció con lluvias y tormentas. Después del mediodía comenzó a despejarse un poco y a subir la temperatura. El pronósitco anticipa para esta tarde y noche una máxima de 16°C y algunas lluvias aisladas.
Para otros, la preparación tuvo un componente más espiritual: buscarán cumplir una promesa, agradecer por una situación particular o rezar por familiares y amigos.
La primera parte del recorrido atraviesa el oeste del conurbano bonaerense. De Liniers, la columna continuará por Ciudadela, Ramos Mejía, Haedo y Morón, para luego seguir por Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua, Merlo, Paso del Rey, Moreno, Francisco Álvarez, La Reja y General Rodríguez, antes de llegar a Luján.

La peregrinación esta acompañada por un amplio operativo sanitario y de asistencia. A lo largo del trayecto se distribuirán más de 60 puestos de salud para atender a los peregrinos, además de ambulancias, hospitales de campaña y otros dispositivos de emergencia. También funcionarán puestos de apoyo para quienes necesitan descansar, alimentarse o recibir ayuda durante el recorrido.
Mariana (35), Daniela (41) y Micaela Fink (30) son hermanas y llegaron a Luján después de una noche de lluvia, cansancio y ampollas. Es la primera vez que hacen esta peregrinación: viajaron durante seis horas en tren desde Entre Ríos y, después de llegar a Buenos Aires, salieron desde el Santuario de San Cayetano anoche, a las 23.30. Para prepararse, durante las semanas previas hicieron caminatas en Entre Ríos y se entrenaron juntas.
“Nos mató la lluvia”, cuentan sobre las primeras horas del recorrido. Las tres terminaron con los pies lastimados y una de ellas llegó rengueando. Pero el momento más difícil fue al final, cuando ya creían estar cerca de la Basílica y les dijeron que todavía faltaban 22 cuadras. “Dije: no puede ser”, recuerda una de ellas. Y entonces apareció la frase que las hizo seguir: “Pasamos toda la noche bajo agua, nos mojamos, estamos cansadas, vinimos de un viaje larguísimo, no podemos rendirnos por 20 cuadras. Cuando vi la Basílica me largué a llorar”.
Cuando finalmente llegaron, cerca de las 15.30, entraron en la Basílica y se encontraron con una multitud. No llegaron a participar de una misa, pero sí cumplieron con el motivo que las había llevado hasta Luján: “Vinimos a agradecer”. Dicen que no tenían un pedido puntual: “Todos tenemos salud, trabajo y estamos bien. Nada más”.
Bianca Leguamon, de 14 años, y Abril Álvarez, de 21, llegaron a Luján junto con otros familiares después de salir de Moreno a las 6.30. Es la primera vez que hacen la peregrinación y, aunque ambas se definen como creyentes, cuentan que esta vez se sumaron como un desafío personal e impulsadas por su tía que viene todos los años. “No lo hacíamos por la religión en sí, sino más para ver cómo estaba nuestro físico”, explican.
El objetivo era comprobar si podían completar el recorrido: “Y claro, pudimos llegar”. Ambas jóvenes terminaron con ampollas y dolores en los pies, aunque Abril admite que esperaba que fuera todavía más difícil. Para atravesar los momentos de cansancio se acompañaron hablando, comiendo algo y escuchando canciones.

Sobre la inminente visita de León XIV, admiten que no conocen demasiado sobre el Papa. En cambio, Francisco aparece como una figura mucho más cercana para ellas. “Era como el que quedó y va a quedar para nosotras”, dice Abril. Y agrega: “Siento que fue un Papa diferente”.
Nazareno Arce, de 24 años y recién recibido de actuario, llegó a Luján después de diez horas de caminata. Salió junto a unos amigos de la facultad: “Cada uno hizo el recorrido a su propio ritmo. Tratamos de hacer pausas cortas, mover un poco las piernas y seguir”.



