
El Majestic abrió sus puertas para los festejos por el centenario de la Revolución de Mayo; construido bajo una impronta ecléctica, en su cúpula se instaló el primer reflector giratorio de la ciudad
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Fue un ícono, uno de los más exquisitos representantes de la Belle époque porteña; a todo lujo. Su arquitectura y un servicio de primer nivel lo posicionaron entre los mejores hospedajes de la ciudad. Pero para quienes transitan hoy por la esquina de Avenida de Mayo y Santiago del Estero su apariencia se ve deslucida y muy lejana al otrora brillo que generaba admiración.
Por Silvina Vitale
