
La fachada del edificio, que llegó a ser el más alto de su época, refleja la importancia que se le daba a la higiene pública en el siglo XIX
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En el limite entre los barrios de Recoleta y de Balvanera, un palacio revestido con 300.000 piezas de terracota inglesa oculta en su interior una de las mayores obras de ingeniería de la Buenos Aires del SXIX. Una estructura de 18.000 toneladas de acero y de hierro belga capaz de almacenar en sus 12 tanques hasta 72.300.000 litros de agua, lo que cambió por completo la situación de saneamiento y de salubridad de aquella, por entonces, nueva metrópolis.
Por Enzo Iriarte
