
Italia: buscan a un argentino de 42 años que desapareció en Roma
La última vez que la familia supo algo de Nicolás Merlano fue el 30 de junio, cuando el hombre de se encontraba en una playa italiana; el 28 de agosto debía regresar a Argentina; Interpol ya activó una alerta internacional
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Una familia argentina busca desde hace semanas a uno de sus miembros que estaba de viaje por Europa. La última vez que supieron algo de Nicolás Roberto Merlano fue el 30 de junio, cuando el hombre de 42 años se encontraba en Roma y le contestó un mensaje por Instagram a una amiga. El 28 de agosto, el vecino del municipio bonaerense de Quilmes ya tenía pasaje para regresar a Argentina, pero hace dos meses y medio que sus allegados no tienen novedades sobre su paradero. La agencia Interpol ya activó una alerta internacional.
En diálogo con LA NACION, su hermana Daniela contó que el 27 de junio, en la última comunicación telefónica que tuvo con Nicolás, el hombre le contó que le habían robado la mochila —donde tenía los ahorros para el viaje y la documentación— en una playa cerca de Roma, probablemente en Ostia. A raíz de esa situación, un parisino le había ofrecido trabajo. “Fue raro porque era para limpiar los juegos de una plaza”, agregó la mujer.

“Mi hermano estaba vulnerable porque hacía dos días que no se alimentaba bien porque no tenía dinero y estaba durmiendo en un parque”, siguió. “Su celular está apagado. No tuvo más actividad en las redes sociales. Estamos desesperados y sin respuestas. Ya pasó mucho tiempo”, sumó Daniela y contó que Nicolás tiene un hijo de 15 años.


“El 30 de junio, Nico contactó a una amiga y le dijo que ya había resuelto el tema del dinero con nosotros porque mi papá le iba a mandar cien dólares, lo último que tenía. Esa fue la última comunicación”, indicó su hermana.
A principios de julio, la familia Merlano se comunicó con representantes de la Cancillería argentina en Italia, quienes le indicaron que, para pedir la intervención de Interpol, debían hacer la denuncia en la Argentina, cosa que ocurrió el 26 de julio ante el Juzgado en lo Criminal y Correccional N.º 9, fiscalía N.º40.

“Mi hermano se fue a probar suerte en plena temporada veraniega. Estuvo en mayo en España; después en Francia, donde trabajó en gastronomía; viajó luego a Bélgica y finalmente llegó a Italia”, recordó la mujer, hasta que se cumplieron los 90 días de la estadía, el tope para turistas sin ciudadanía.

“Estamos desesperados, angustiados; nos dijeron que teníamos que hablar con un abogado internacionalista, pero soy docente y mis padres son jubilados y están enfermos. No podemos pagarlo”, se lamentó.



