
El inmueble de estilo neoclásico francés guarda el relato de una tragedia protagonizada por dos jóvenes y un par de felinos salvajes traídos de África
Es una de las leyendas porteñas más recordadas por el tono trágico de su relato. Ocurrió en la llamada “Casa de los Leones”, que se mantiene en pie desde 1905. La mansión se sitúa en la avenida Montes de Oca 110, en lo que antiguamente se conocía como la Calle Larga, donde en el siglo XIX muchas familias acaudaladas tenían sus casas de descanso o veraneo. En los jardines que anteceden al palacete pueden verse las estatuas de dos leones, uno sentado y otro en guardia, y una tercera que representa a un felino abalanzándose sobre un hombre. Sobre estas esculturas se tejen historias desde el siglo pasado.

