
1


¿A quién no le ha pasado? Tener que cenar casi a la hora de la merienda, evitar salidas nocturnas o hacer malabarismos entre el reloj y el apetito para guardar las 12 horas de ayuno que se piden para el frecuente “perfil lipídico”, que registra los triglicéridos y las distintas fracciones del colesterol.



