
El exmilitar vivía en un complejo de casas que se ubicaba en avenida Rivadavia al 4800; una de las versiones señala que, mortificado por un crimen de guerra, se suicidio; a partir de ese hecho, los vecinos afirman que su espíritu acechó el lugar
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Ruidos extraños y gritos provenientes del descampado en lo que había sido el pasaje Bernasconi, también llamado “de los alemanes” en Caballito, eran moneda corriente hace unos treinta años. Al parecer, hacia el atardecer y ya entrada la noche, estos fenómenos inquietaban a los transeúntes y a los vecinos de la zona. Algunos de ellos no encontraban explicación, pero quienes conocían la historia del exsoldado alemán sabían perfectamente la razón de estos raros sucesos.
Por Silvina Vitale
