
La Penitenciaría Nacional funcionó hasta 1962 en lo que hoy es el Parque Las Heras; con el paso de los años, se tejieron leyendas relacionadas con los fusilamientos que ocurrían allí
Seguramente pocos sepan que en la esquina donde se cruzan las avenidas Coronel Díaz y Las Heras estaba ubicado el paredón donde se fusilaba a los reclusos condenados a muerte de la Penitenciaría Nacional, que funcionó en el predio del actual Parque Las Heras entre 1877 y 1962. En esta cárcel de alta seguridad –a la que se la conocía popularmente como “la Tierra del Fuego” por su similitud con la famosa cárcel del fin del mundo de Ushuaia– no solo se recluían presos, sino que también se los ejecutaba, juicio de por medio, “la mayoría de ellos cuestionados”, señala Hernán Santiago Vizzari, historiador especializado en patrimonio funerario y personalidad destacada de la cultura por la Legislatura porteña. Al día de hoy, hay quienes son testigos de sucesos extraños cuando caminan o pasean por esta zona, una de las más pobladas de la ciudad. El sonido de un clarinete, un susurro y hasta llantos traen del pasado los lamentos de las almas en pena de quienes vieron allí el ocaso de sus días.
