
En una bóveda del cementerio, hay dos esculturas de una pareja que están enfrentadas entre sí; la leyenda cuenta que esa disposición respondía a una historia de mala relación y hasta de humillación
Quienes en un distendido paseo por el Cementerio de la Recoleta lleguen hasta la sección 19 y se paren frente a la bóveda 20, además del inconfundible estilo gótico de su construcción y de las esculturas que la ornamentan, podrán notar un curioso detalle que no pasa inadvertido. En esta construcción yacen los restos de Salvador María del Carril, político y jurista argentino, y de su esposa Tiburcia Domínguez y de sus descendientes. Lo llamativo es que las esculturas de los dos esposos no están juntas, como suele suceder en la gran mayoría de los mausoleos pertenecientes a cónyuges en los que es común que se ubiquen uno al lado del otro o incluso esculpidos en un mismo trozo de mármol o piedra.
