
Vanesa Sarapura está al frente de su comedor Runa Cachi, sobre la ruta 52, en la altura de Jujuy
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AGÜITA DE CERRO NEGO, Jujuy.– “Estamos lejos de todo, pero estamos siempre abiertos”, dice Vanesa Sarapura, sentada en la mesa de su comedor Runa Cachi, sobre la ruta 52 que cruza un valle con tolares aromáticos. Nace en la Quebrada de Humahuaca y sube hasta los 4200 metros la cuesta de Lipán, y siempre en Jujuy, baja hasta las sagradas e incomparables Salinas Grandes, a 3500 metros de altura. La ruta es un meridiano caprichoso que ubica al viajero en aquella provincia y luego en Salta, para regresar a Jujuy y cruzar a Chile.
Por Leandro Vesco

