
Atendido por su dueña, Donatella Petriella, cautiva con sus ravioles de borraja y otras pastas, a la vera de la solitaria ruta 36
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PARAJE STARACE.– La ruta provincial 36 es melancólica y solitaria, está olvidada y en su traza se ven algunos carteles que auspician destinos “atlánticos”. Hasta fines de los años 90, era la única vía de acceso a los balnearios de la costa bonaerense, pero con la inauguración de la autovía 2 el camino quedó soñando el regreso de los turistas. En la actualidad es transitada por productores frutihortícolas y viajeros nostálgicos. Pueblos y parajes a un costado permanecen detenidos en el tiempo. Y en el kilómetro 106, una cocinera de 88 años nacida en Nápoles hace que los autos frenen.
Por Leandro Vesco

