
Siempre de la mano de Delia y Juan Bazteguieta, la tradicional atracción fue trasladada por la municipalidad desde la plaza Grigera al más alejado Parque Finky, pero mantiene su abundante convocatoria
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“Y cuando un día, allá arriba, me canten el ‘Nunca más’, la voz de mi calesita quizás se ponga a llorar”, canta Hugo del Carril en el film La calesita, de 1963, con la circulante girando en su apogeo, cuando era unánime y exclusiva en el corazón de una niñez nívea, de atención plena y parámetros más austeros de divertimento y más tenue excitación.
