
Es un emprendimiento de tres hermanas que busca dar alojamiento temporal a los pasajeros que sufrieron demoras o que deben hacer largas escalas; los precios parten desde los 60 dólares
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Dentro del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, funciona un extraño y complejo mundo aparte: una zona de pasaje para viajeros en tránsito: aquí hay personas que quedaron demoradas por un vuelo que se canceló; también, quienes se protegen del tedio de combinaciones no del todo bien encastradas entre vuelos. Estamos en el partido de Ezeiza, a pocos metros de la terminal C, donde llegan y parten los vuelos domésticos.

