
Quiero tu sexo: Olivia Wilde logra uno de sus mejores personajes en una película sobre placer efímero y sometimiento
La actriz se pone al servicio del director Gregg Araki, ícono absoluto del cine queer de los 90, para una salvaje fábula sexual
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Quiero tu sexo (I Want Your Sex, Estados Unidos/2026). Dirección: Gregg Araki. Guion: Karley Sciortino, Gregg Araki. Fotografía: Tucker Korte. Música: James Clements. Elenco: Olivia Wilde, Cooper Hoffman, Mason Gooding, Johnny Knoxville, Margaret Cho y Charli XCX. Calificación: no informa. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: buena.
Erika Tracy (Olivia Wilde), artista de gran prestigio, prepara una exposición de obras propias, cuyo contenido gira alrededor del sexo. Un joven en sus veinticortos de nombre Elliot (Cooper Hoffman) comienza a trabajar en esa galería, y pronto se convierte en una suerte de juguete sexual de su empleadora. Inicialmente ambos se sienten a gusto en esa dinámica; él porque puede explorar una vida sexual que solo era posible en sus fantasías, y ella porque encuentra placer en someter a su empleado. Hasta que eventualmente la situación tiende a agotar a Elliot, que intenta encontrar el modo de ponerle un freno a los excesivos pedidos íntimos de Tracy, a medida que ella canaliza en el sexo un abanico de emociones que solo sabe expresar a través de variados fetiches.
De una u otra manera, el cine contó innumerables veces historias de sometimiento a partir del sexo (sin ir más lejos, este film remite por momentos a La secretaria), pero es en la firma de su director que Quiero tu sexo encuentra su rasgo distintivo y atractivo. Aunque cuente con 66 años a cuestas, Gregg Araki no deja de ser un enfant terrible del cine. Ícono absoluto del cine queer de los 90, Araki estrenó en esa década una trilogía ineludible, compuesta por Totally F***ed Up, The Doom Generation y Nowhere. Esas películas tenían como eje a distintos jóvenes que se relacionaban mediante el sexo, chicas y principalmente chicos que vivían en los márgenes y que encontraban en la desnudez de los cuerpos una fuente de placer o un instrumento de sufrimiento. No había rótulos ni títulos, solo había atracciones desmedidas que se materializaban mucho más allá de los géneros.

Por esa época, Araki tenía poco más de 30 años y sus largometrajes eran trincheras de placer que interpelaban a los espectadores, a medida que él se consagraba como el cineasta que contaba historias a las que Hollywood no podía ni siquiera acercarse. Irónicamente, la historia del cine pegó la vuelta y hoy, en 2026, el sexo vuelve a ser un verdadero tabú en Hollywood, y este realizador nuevamente cuenta una historia inclasificable.

En Quiero tu sexo, Araki desarrolla el drama de dos adultos pertenecientes a generaciones distintas, que se encuentran enfrascados en dilemas inherentes a sus épocas y sensibilidades. Erika se obsesiona por ser una artista de vanguardia y sufre las consecuencias de una vida plástica atrapada en frivolidades absurdas, mientras que Elliot padece el pertenecer a una generación joven más dedicada al celular que al placer de los encuentros presenciales. Ninguno de los dos sabe cómo lidiar con sus frustraciones ni cómo resolver sus conflictos, entonces se distraen con una sexualidad que es refrescante, pero que también les significa un placebo de corto efecto.
De esa manera, Araki mata dos pájaros de un tiro: disfruta de sus personajes pero los pone en crisis, sin perder de vista que a fin de cuentas, el sexo desnuda mucho más que solamente el cuerpo.
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