
Forma parte de las llamadas Cinco Grandes Prisiones de la era Meiji
6 minutos de lectura'

Inaugurada en 1908, la prisión de Nara, en Japón, fue una de las más antiguas del país. Construida durante la era Meiji como parte de la modernización del sistema penitenciario japonés, inspirada en modelos occidentales, la institución estaba destinada a jóvenes delincuentes. Forma parte de las llamadas Cinco Grandes Prisiones de la era Meiji —junto con las de Nagasaki, Kanazawa, Chiba y Kagoshima— y es la única prisión que aún se conserva del grupo. Declarada Patrimonio de la Humanidad, cerró sus puertas en 2017 tras 109 años de funcionamiento, convirtiéndose en una atracción turística.

Diseñada originalmente por el arquitecto y funcionario del Ministerio de Justicia japonés Keijuro Yamashita, la prisión se mantuvo intacta desde su origen como centro de detención, con una construcción de estilo románico y cinco edificios alargados conectados a un ala principal.
Sin embargo, en 2022, la propiedad fue adquirida por la empresa de gestión hotelera Hoshino Resorts, que, a finales de junio, inauguró el Hoshinoya Nara Prison, un hotel de 48 habitaciones ubicado en este emblemático edificio arquitectónico japonés.

De prisión japonesa a hotel de lujo
En una parcela de 100.000 m², equivalente a unos 14 canchas de fútbol oficiales, los muros de ladrillo rojo y los bloques de celdas dispuestos radialmente albergan ahora los alojamientos de lujo del resort. Tras unos siete años de restauración y renovación, llevada a cabo por el estudio Azuma Architect & Associates, la antigua prisión conserva la escala y la disciplina de la institución del período Meiji, manteniendo su torre de vigilancia central y las largas alas que se extienden desde ella.
Diseñado originalmente para el confinamiento, el edificio necesitaba ser adaptado para albergar suites, salones, patios y un museo en un espacio lujoso y confortable, respetando al mismo tiempo su singular lógica espacial y arquitectónica.
Bloques de celdas radiales y arquitectura románica
En la última de las Cinco Grandes Prisiones Meiji, su diseño sigue el llamado Sistema Haviland, en el que los bloques de celdas se distribuyen radialmente desde un puesto de guardia central, creando una llamativa organización geométrica que actualmente guía la experiencia de los visitantes.

La visita comienza en la puerta original de la prisión, conduciendo a los visitantes a la antigua caseta de guardia y luego a los sectores de celdas, donde la función original del edificio sigue siendo evidente a través de sus proporciones, la repetición de espacios y sus materiales.
Las antiguas celdas de prisión se integraron para crear las suites, incluida la Deluxe de 11 celdas, el alojamiento más grande del hotel. Respetando la arquitectura original, el ladrillo visto emerge bajo secciones de yeso, se conservaron las molduras históricas del techo y los nuevos refuerzos estructurales de acero conviven con los paneles de madera.

El pabellón de 10 celdas, por ejemplo, reúne 10 celdas individuales de aislamiento. Anteriormente eran las unidades más pequeñas de la prisión que se han integrado para crear un espacio amplio con dormitorio, sala de estar y comedor.
Por lo tanto, la intervención destaca precisamente porque mantiene visibles estas diferentes capas constructivas, permitiendo que la mampostería artesanal, los techos abovedados y los elementos estructurales contemporáneos coexistan sin borrar la historia del edificio.
La prisión Hoshinoya de Nara también cuenta con un restaurante que sirve desayunos y cenas, con una oferta gastronómica franco-japonesa.

Los nuevos interiores de la prisión
El salón principal ocupa un amplio atrio donde las vigas originales, los arcos históricos y un nuevo diseño de iluminación definen el ritmo de los espacios interiores. El proyecto arquitectónico del hotel fue liderado por la arquitecta Rie Azuma, del Instituto de Investigación Arquitectónica Ambiental Azuma, quien partió de una arquitectura con una marcada identidad espacial histórica, integrando mobiliario de inspiración europea como referencia a la influencia occidental que marcó la arquitectura japonesa durante la era Meiji.
“La arquitectura clásica de las prisiones se fusiona con la elegancia moderna”, así lo define la página web del hotel.

Diseñado por Hiroki Hasegawa de On-Site Planning and Design Office, el paisajismo del albergue interpreta las áreas interiores de los muros como un “exterior dentro de un exterior”. Siempre que ha sido posible, se han conservado los amplios espacios que antes se destinaban a la seguridad, mientras que los nuevos jardines y los senderos geométricos blancos ofrecen una visión contemporánea de los patios.
Por la noche, el diseño de iluminación, a cargo de Masanori Takeishi del ICE Urban Environmental Lighting Institute, utiliza iluminación indirecta y lámparas de cerámica hechas a mano para dar profundidad a los pasillos y las zonas abiertas, sin transformar la antigua prisión en un decorado teatral.
Conservación arquitectónica e histórica
Para preservar la historia del edificio, el proyecto también incluye el Museo de la Prisión de Nara, gestionado por Hoshino Resorts, conectado al hotel mediante una pasarela exclusiva para huéspedes. El museo muestra la historia arquitectónica y social de la antigua prisión a través de exposiciones de diseño y arte, extendiendo el concepto de reutilización adaptativa más allá de los espacios de alojamiento.
Los trabajos de conservación y restauración se llevaron a cabo en colaboración con Yasui Architects & Engineers, que integró refuerzos estructurales contra terremotos y toda la infraestructura necesaria para el funcionamiento del hotel, respetando los requisitos para la conservación del patrimonio histórico.

A lo largo del proyecto, la principal decisión arquitectónica fue mantener la legibilidad de la organización institucional original del edificio. Por lo tanto, la prisión Hoshinoya de Nara se integra en un debate cada vez más relevante en Japón sobre la reutilización adaptativa, en el que la conservación de grandes edificios históricos depende, cada vez más, de la asignación de nuevos usos capaces de mantenerlos vivos.
Las tarifas diarias parten de 147.000 yenes japoneses, aproximadamente US$906 al tipo de cambio actual. El alojamiento se encuentra a 10 minutos en auto de la estación JR Nara y a unos seis minutos de la estación Kintetsu Nara.
1
2Crédito hipotecario para comprar en pozo: financiarán departamentos a 20 años con una de las tasas más bajas del mercado
3No todo pasa por la suba del costo: los dilemas que atraviesa la construcción y los desafíos para la industria hacia 2030
4Convierten una antigua prisión declarada Patrimonio de la Humanidad en un hotel de lujo que cuesta casi US$1000 por noche
