La propuesta combina rutinas de piso con movimientos dentro del agua para incorporar beneficios de ambas áreas
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“Cuando estoy en el agua se me aflojan las contracturas y, al mismo tiempo, estoy haciendo fuerza y uso todos los músculos. Es una combinación entre fuerza y relajación, igual de completo que la natación, pero sin meter la cabeza abajo del agua. Siento que me hace bien al corazón y a todos los músculos, porque no hay uno que no muevas”, asegura Giselle, de 43 años. Después de (tortuosos) años de gimnasio, Giselle decidió practicar aquafuncional en la escuela de natación Hipocampo: una novedad que la cautivó, igual que a una cantidad cada vez más grande de personas. Y es que si las palabras “pileta”, “agua” y “movimiento” se asociaban, hasta hace no mucho tiempo, con el tradicional aquagym (postal típica de hoteles, spas y playas), el ejercicio vertical acuático (EVA) viene a ofrecer su versión recargada y actualizada, que abarca diferentes disciplinas.




