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Actualmente se sabe que los españoles disfrutan mucho de tomar una siesta diaria; que en los pueblos del interior argentino se hace una pausa durante el día para tener ese breve descanso; y que en las empresas de origen japonés se destina un tiempo al hirune (en español, siesta de la tarde) en la que los trabajadores duermen después del almuerzo. Estos son solo algunos ejemplos de cómo diversas sociedades alrededor del mundo adoptaron –a su manera– un hábito antiquísimo que perdura gracias a los beneficios que aporta.


